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sábado, 19 de mayo de 2012

Una tortuga gigante del tamaño de un coche


Vivió hace 60 millones de años en el territorio que hoy es Colombia y su imponente mandíbula sugiere que debió ser un temido depredador capaz de devorar a reptiles. El fósil de una gigantesca tortuga, bautizada como 'Carbonemys cofrinii' (tortuga de carbón), fue encontrado en 2005 por un equipo de científicos de la Universidad del estado de Carolina del Norte (EEUU). Sus características se describen esta semana en la revista 'Journal of Systematic Palaeontology'.


Su tamaño, comparan los autores, era similar al de un coche pequeño. De hecho, su espectacular caparazón, que fue encontrado en las inmediaciones, mide 1,72 metros. Prácticamente lo mismo que la altura de Edwin Cadena, el estudiante de paleontología que la ha descubierto.
Esta especie pertenecía a un grupo de tortugas ya extintas denominadas pelomedusoides, una denominación común que engloba, sin embargo, a una gran diversidad de especies, según se desprende de la colección de fósiles hallados.


Su cráneo medía 24 centímetros (siguiendo con las comparaciones, los autores señalan que su cabeza debía tener el tamaño de un balón de fútbol). Se trata de la mayor tortuga hallada en esta zona y una de las más grandes encontradas hasta ahora.
Su nombre, 'Carbonemys cofrinii', significa tortuga de carbón debido a que el ejemplar fue encontrado en El Cerrejón, una mina a cielo abierto en el norte de Colombia en la que se extrae este mineral. El hallazgo se produjo en 2005.


En este mismo yacimiento se han encontrado con anterioridad tortugas de menor tamaño: "Tras pasar cuatro días trabajando para lograr desenterrar el caparazón me di cuenta de que este ejemplar era el más grande que ha sido hallado en este área, y nos ofrece la primera prueba de gigantismo en tortugas de agua dulce", explica Edwin Cadena en una nota de prensa difundida por la revista.

jueves, 17 de mayo de 2012

Mordiscos de cocodrilo en la historia de la especie humana


Los caminos para estudiar la evolución humana llevan a lugares insospechados, como el recinto del parque zoológico Faunia de Madrid. Un equipo de investigadores españoles ha descubierto el papel de los cocodrilos ('Crocodylus niloticus') en la historia de la Humanidad acudiendo a alimentar a un grupo de estos saurios en el parque zoológico.


Los científicos del Instituto de Evolución en África (IDEA) buscaban demostrar, y así lo han conseguido, que los ancestros humanos de hace dos millones y medio de años, los 'Homo habilis', se asentaron en lo que serían los primeros campamentos de la especie, en la Garganta de Olduvai (Tanzania) porque los cocodrilos no eran una amenaza, como defienden paleontólogos de la Universidad de Rutgers(EE.UU.)
Los arcosaurios son de los carnívoros más primitivos y, además, han evolucionado poco en los últimos cuatro millones de años. Los americanos han mantenido, en algunos estudios, que los primeros 'Homo' eran carroñeros que no llegaron a tener asentamientos fijos en Olduvai (en concreto en un yacimiento llamado FLK) porque la zona estaba infestada de cocodrilos, que podían devorarles. Para probarlo, mencionaban varios fósiles de 'habilis' que habrían sido mordisqueados por estos saurios.


Pero en el IDEA no lo creen así y querían confirmar sus tesis. Por ello, acudieron durante semanas a alimentar con carne a los cocodrilos de Faunia, recogiendo después los restos que dejaban. "Fue muy interesante acercarse a estos animales, que siempre me han atraído", comenta Enrique Baquedano, director del Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, uno de los autores del artículo publicado en 'Journal of Archaeological Science'.
Junto con Manuel Domínguez-Rodrigo, profesor de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid y Charles Musiba, de la Universidad de Colorado Denver, comprobaron después, por microscopio, las marcas de los dientes que habían dejado y las compararon con las que hay en los fósiles de Olduvai.


"Esta prueba experimental nos sirvió para comprobar que los dos restos de 'Homo habilis' a los que se referían análisis anteriores no fueron devorados por cocodrilos. Estaban ya muertos cuando se los comieron", señala Baquedano. En concreto, se refiere a los fósiles de un pie izquierdo y una pierna, de hace 1,8 millones de años, en las que no hay las marcas típicas de estos animales.
La experimentación se llevó a cabo en 2011 con ocho cocodrilos del parque zoológico, a los que les alimentaron con pedazos de vaca, potro, cabra, cerdo y jabalí.

miércoles, 9 de mayo de 2012

El primer panda gigante vivió en Aragón

Dos dientes encontrados en un yacimiento del municipio zaragozano de Nombrevilla han bastado para reconocer una nueva especie de úrsido que, según su descubridor, es el oso panda gigante más antiguo conocido hasta ahora, un pariente lejano de los que aún viven en China, que vivió hace 11 millones de años, en el Mioceno.
El descubrimiento rebaja en dos millones de años la aparición de este grupo de osos emparentado con los pandas gigantes y localiza su origen en las cuencas nororientales de la Península Ibérica.

Los fósiles de este oso, bautizado como 'Agriarctos beatrix', en honor de una paleontóloga zaragozana, se encontraban desde hace años entre las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), de donde los rescató el investigador Juan Abella, que había centrado su tesis en el esqueleto de otro oso prehistórico encontrado en el Cerro Batallones (Madrid).

Abella, al analizar los dos molares superiores, descubrió que, por sus características, se encuentra en la línea evolutiva de los osos panda gigante, pese a que no superaba los 60 kilos de peso, menos que un ser humano. "Esta especie de oso era como los osos malayos, que son los más pequeños que existen. Especies parecidas sólo se han encontrado en Hungría o en China, pero mucho más recientes", señala Abella a ELMUNDO.es, primer firmante del artículo publicado en la revista 'Estudios Geológicos'.
Abella reconoce que, a falta de un esqueleto, se sabe poco de su apariencia externa, pero se supone que tenía el pelo oscuro y con manchas blancas en el pecho, así como en torno a los ojos, como el actual oso panda gigante. "Esa es la imagen que podemos recrear porque es la del patrón primitivo de los osos", señala el investigador.

Gracias al estudio del entorno, se ha averiguado que el 'Agriarctos beatrix' vivía en un bosque húmedo y caluroso, similar al que hoy existe en el Sudeste Asiático. Aunque era omnívoro, se cree que comía ya muchos vegetales y frutas (hoy el panda gigante es herbívoro), pero también pequeños roedores e insectos.
Tenía hábitos más sedentarios que otros osos más cazadores, como el oso pardo o el polar. Y debido a su pequeño tamaño, es probable que escapara de otros carnívoros más grandes trepando a los árboles. Un oso singular

lunes, 7 de mayo de 2012

Cráneos trepanados en una ermita de Soria


Desde los inicios del Neolítico, hace 10.000 años, la trepanación de los cráneos forma parte de la historia humana. Esta práctica, que durante el Egipto faraónico llegó a ser de gran relieve (existía incluso el cargo de trepanador del faraón, como lo fue Sinuhé) cayó en desuso en la Edad Media... pero no del todo. Dos cráneos agujereados, de un varón y una mujer, hallados en una ermita de Soria así lo demuestran.


Los dos cráneos encontraron en las excavaciones de la necrópolis de la ermita de San Miguel, en el municipio soriano de Gormaz y, según los investigadores, pertenecieron a fallecidos entre los siglos XVIII y XIV.
La bióloga Belén López Martínez, de la Universidad de Oviedo, decidió estudiar a fondo las circunstancias de ambas muertes, dado que son pocos los casos documentados en la Península Ibérica en el Medievo. "Desde la Edad de Bronce, hace unos 4.000 años, en la cuenca mediterránea se han documentado muchas trepanaciones, pero de épocas tan recientes hay pocas operaciones de este tipo y puede ser el primero en Castilla y León", explica López Martínez, que ha publicado este trabajo en la revista "Anthropological Science".


El cráneo del varón, de entre 50 y 55 años, presenta un agujero perfecto realizado con un punzón. Se sabe que no sobrevivió a la arriesgada operación. La investigadora cree que este hombre sufrió previamente un golpe en la cabeza, quizás en las actividades militares que eran habituales a orillas del Duero, y le operaron para intentar salvarle, sin conseguirlo. También puede ser que ya estuviera muerto cuando le trepanaron.
En la península, uno de los casos históricos más famosos es el del rey Enrique I de Castilla (1204-1217), al que se trató de parar una hemorragia cerebral, sufrida en un accidente, con otra trepanación cerebral que también fue fallida.
Más llamativo es el otro cráneo, de una fémina que tendría entre 45 y 50 años, dado que era muy raro realizar esta operación a las mujeres. De hecho, sólo el 10% de los cráneos trepanados son de mujeres. En este caso, la paciente logró sobrevivir semanas y puede que hasta meses, de forma que el agujero se le cerró totalmente con una fina capa de hueso, que volvió a romperse cuando fue enterrada.

jueves, 3 de mayo de 2012

El nimbadon, un marsupial gigante que vivía en la copa de los árboles


Los nimbadon, unos marsupiales extintos que tenían el tamaño de una oveja y antecesores de los wombat, poblaron las copas de los árboles australianos hace unos 15 millones de años.
El nimbadon, que pesaba más de 70 kilogramos de peso y tenía garras poderosas, era un "animal muy hábil" que "que habría adoptado un método para trepar los troncos de los árboles similar al de los koalas actuales", dijo la jefa de la investigación Karen Black de la Universidad de Nueva Gales del Sur (NSW, por sus siglas en inglés).
Sus descendientes lejanos son los actuales wombat, unos marsupiales terrestres de un metro de largo, con patas cortas y muy agresivos cuando se sienten amenazados.


El nimbadon, que solía movilizarse en manada como el canguro contemporáneo, se alimentaba de frutos localizados en la copa de los árboles de los bosques tropicales australianos y fue un agente importante en la dispersión de las semillas en la era del Mioceno.
Su habilidad para trepar por los árboles le permitió al gigantesco marsupial "reducir la competencia por las fuentes de comida con otros herbívoros, entre ellos el canguro, y escapar de sus depredadores como los leones marsupiales", agregó la científica australiana en un comunicado de prensa de la Universidad de NSW.


Black, quien presentará este jueves en Sydney las primeras conclusiones de este estudio, que aún no ha sido publicado, ha trabajado con Aaron Camens, de la Universidad de Flinders, así como Mike Archer y Sue Hand, de la Universidad de Nueva Gales del Sur.


El equipo científico se centró en el estudio una gran cantidad de fósiles de los 'Nimbadon lavarackorum', de todas las edades, hallados hace varios años en una cueva del yacimiento arqueológico Riversleigh, en el noroeste del estado australiano de Queensland.
Estos fósiles permitieron a los investigadores estudiar en detalle el desarrollo del cráneo, del cerebro de estos gigantescos animales y su comportamiento, así como de los cambios ambientales que afectaron el ecosistema australiano en la prehistoria, agregó el comunicado.

jueves, 26 de abril de 2012

La genética de los primeros agricultores europeos


Parte de los genes de los actuales habitantes del norte de Europa proceden de la mezcla de dos comunidades muy diferentes que vivieron en el continente hace cinco milenios: los cazadores y recolectores primitivos y los agricultores que viajaron desde el sur hasta colonizar los territorios del norte. Así lo ha revelado el estudio del ADN de restos de ambas poblaciones, que se publica esta semana en 'Science'.
La transición hacia una sociedad agrícola de la Humanidad se inició en Oriente Próximo hace unos 11.000 años y tardó otros 5.000 años en llegar a Europa. Estos pioneros agrícolas fueron subiendo desde el sureste hacia el norte, llegando hasta Escandinavia.
Y es allí donde un equipo de investigadores, dirigidos por Pontus Skoglund, de la Universidad de Upsala (Suecia) han encontrado ADN en los restos fosilizados de unos cazadores/recolectores y de granjeros. "Gracias a este material hemos podido demostrar el origen de la variación genética europea, que tiene su origen en la Edad de Piedra, en la inmigración de los agricultores del sur", afirma Anders Götherström, uno de los autores del trabajo.


Hasta ahora, los científicos no habían logrado una respuesta clara a la pregunta de cómo se introdujo la agricultura en Europa, si fue introducida por grupos de nómadas o si se fue extendiendo lentamente. "Nuestro éxito se debe a que accedimos a muy buen material genético, a modernos métodos técnicos y a la experiencia", afirma Götherström.


Los investigadores secuenciaron 250 millones de pares de base de ADN a partir de cuatro esqueletos de seres humanos que vivieron en Suecia hace 5.000 años. "Unos pertenecieron a cazadores/recolectores y otros a agricultores, que vivían a menos de 400 kilómetros de distancia. Después comparamos sus datos con poblaciones modernas y encontramos que los finlandeses son más similares a los cazadores/recolectores y los granjeros a los pueblos mediterráneos", apunta Skoglund.
Conseguir ADN antiguo que no estuviera contaminado con ADN moderno requirió, apuntan, de la tecnología más puntera. El agricultor había sido enterrado debajo de un megalito y se conservaba en buenas condiciones.

lunes, 9 de abril de 2012

La arquitectura del cerebro

Un damero de ajedrez más que un enmarañado ovillo. Así podría resumirse la forma en que las fibras nerviosas se organizan en el cerebro y así es como las podemos ver en las fotografías que un grupo de expertos del Hospital General de Massachusetts (EEUU) ha obtenido con diferentes técnicas de imagen. Su trabajo, junto con el de otro grupo de la Universidad de California que ha analizado cómo la información genética contribuye en la conformación de la corteza cerebral, nos permite conocer mejor la estructura de ese órgano que todavía sigue siendo un gran desconocido.


Aunque se conoce que en la médula espinal y en el tronco del encéfalo, las fibras nerviosas se organizan formando fascículos paralelos derivados de cómo se organiza el sistema nervioso en el desarrollo embrionario, se desconoce cómo es ese patrón de haces en el lóbulo frontal y otras regiones corticales. Hasta ahora sólo se había podido estudiar pequeñas fracciones de esas 'carreteras' neuronales en cerebros simples, pero no de humanos. A través de un nuevo escáner de imagen de resonancia magnética de difusión se puede ahora visualizar la distribución de esas fibras en todas las zonas del tejido cerebral.
Cada secuencia de fibras se conforma como una rejilla tridimensional. Esas fibras, en la parte superior del cerebro, son como un grupo de cables organizados en hojas dobladas, de tal manera que las fibras sólo van en las dos direcciones de las hojas y en otra perpendicular a ellas. Por lo tanto, todas las conexiones del cerebro siguen estas tres direcciones. En la vida embriológica seguir estas direcciones es más simple, pero el cerebro adulto tiene muchos pliegues, con lo que las tres direcciones terminan haciendo curvas", explica Van Weeden, principal investigador del estudio, publicado en la revista 'Science'.

jueves, 5 de abril de 2012

El dinosaurio gigante europeo 'encuentra' su cabeza

Paleontólogos de Teruel han logrado recuperar el cráneo del dinosaurio más grande de Europa, el 'Turiasaurus Riodevensis', un espectacular saurópodo de 30 metros de altura que vivió en los alrededores de lo que hoy es el municipio turolense de Riodeva. Se trata de uno de los tres únicos cráneos de estos gigantescos animales del Jurásico que se conocen en todo el mundo.


El hallazgo tuvo lugar en la campaña de 2005, pero ha sido ahora cuando ha sido publicado el estudio científico de un total de 24 huesos de la cabeza. Con ellos, los investigadores de la Fundación Dinópolis ya cuentan con el 55% del total del esqueleto de un ejemplar que en 2003 permitió describir una nueva familia de dinosaurios, la turiasauria. También se han encontrado siete dientes.
Los nuevos restos, publicados el pasado 27 de marzo en la revista 'Journal of Systematic Paleontology', han servido para confirmar la existencia de este nuevo grupo. "Por la morfología del cráneo vemos que tenía un espacio muy pequeño para el encéfalo y mucho mayor para los dientes, es decir, que comía mucho y pensaba poco", ha explicado Luis Alcalá, director científico de la Fundación, durante su presentación.


Alcalá ha destacado, asimismo, lo excepcional que es encontrar este tipo de fósiles, dado su fragilidad (son huesos con milímetros de grosor). La cabeza del que es el dinosaurio saurópodo más grande de Europa se encontró en el yacimiento de Barriohondo (Riodeva), donde ya habían hallado en campañas anteriores un húmero, vértebras, una pata delantera entera y parte de una trasera.


Se estima que llegó a pesar 40 toneladas de peso, un tamaño que le permitía defenderse de sus depredadores... "Ahora es el más completo a nivel mundial de su género", señaló el paleontólogo.
En total, según el director del yacimiento, Rafael Royo-Torres, se tardaron dos años en reconstruir la cabeza, de 70 centímetros de largo, 50 de alto y 45 de ancho. "Era pequeña, para que no se le tronchara el cuello", explicó Royo-Torres.
A la presentación, celebrada en la Fundación Dinópolis, han acudido numerosas autoridades de Aragón y Teruel, que han felicitado al equipo por "hacer de Teruel un referente mundial en el ámbito de la paleontología". Una réplica del cráneo del 'Turiasaurus riodevensis' se expondrá en la sede que Territorio Dinópolis abrirá próximamente en el municipio de Riodeva

viernes, 30 de marzo de 2012

La NASA halla indicios de que los cometas pudieron traer la vida a la Tierra

Un equipo de investigadores de la NASA ha descubierto nuevos indicios que apoyan la teoría de que la vida pudo llegar a la Tierra a bordo de los cometas.
El experimento, presentado por Jennifer G. Blank en la reunión anual de la Sociedad Química Americana, recreó, con potentes 'disparos' de laboratorio y un modelo informático, las condiciones que existían en los cometas cuando bombardearon la Tierra a una velocidad de 25.000 kilómetros por hora. Este trabajo forma parte del intento de comprender cómo los aminoácidos y otros elementos de los primeros seres vivos aparecieron en un planeta que llevaba miles de años vacío y desolado.

Los aminoácidos son componentes de las proteínas, que son fundamentales en cualquier forma de vida, desde las bacterias a las personas. "Nuestra investigación demuestra que los bloques que construyeron la vida pudieron seguir intactos pese al impacto y la onda expansiva que producía el impacto del cometa", señala Black.
En su opinión, esto demuestra que "los cometas podrían haber sido realmente los vehículos perfectos para traer aquí los ingredientes químicos que se consideran básicos para que evolucione la vida, los aminoácidos, el agua y la energía".
En realidad, son bloques de gases, agua, hielo, polvo y roca que los astrónomos llaman 'bolas de nieve' sucias, y pueden tener más de 15 kilómetros de diámetro. Normalmente, orbitan en torno al Sol, en el cinturón de Kuiper, más allá de los planetas, pero de cuando en cuando logran introducirse en el sistema y son visibles en el cielo.
Impactos frecuentes

Hace miles de millones de años, sin embargo, cometas y asteroides bombardeaban la Tierra con frecuencia. De hecho, uno de ellos pudo dar origen a la Luna, donde se ven los muchos impactos que también sufrió, dado que no tiene biosfera ni placas tectónicas que los haya ocultado y transformado.
Las evidencias científicas apuntan que la vida terrestre comenzó tras acabar el 'último gran bombardeo', hace unos 3.800 millones de años. Anteriormente, hacía demasiado calor como para que nada sobreviviera. De hecho, los fósiles más primitivos tienen unos 3.500 millones de años, lo que supone que la vida se originó muy rápido.
Black y sus colegas del Centro de Investigación Ambiental Bay Area (NASA/Ames), decidieron probar si los aminoácidos quedaban destruidos tras el impacto de los cometas, una vez demostrado anteriormente que es en estos objetos cósmicos donde se originan. Para ello, utilizaron pistolas de gas, con las que simularon elevadas temperaturas y ondas expansivas de gran alcance, como las que generarían los cometas al entrar en la atmósfera. En las balas, introdujeron aminoácidos, agua y otros materiales.

Los aminoácidos no sólo no se destruyeron, sino que comenzaron a formar 'péptidos', que es lo que une a los aminoácidos en las proteínas. La presión del impacto fue la que proporcionó la energía necesaria para crearlos.
En otros experimentos, el equipo de Blank utilizó modelos informáticos sofisticados para simular condiciones del pasado cuando los cometas chocaban con la Tierra. Tras estas pruebas, Black sugiere que pudo haber infinidad de 'semilleros' de vida a lo largo de los años, llegados desde cometas, asteroides y meteoritos.

martes, 20 de marzo de 2012

Descubren 4.000 asentamientos humanos prehistóricos desde el espacio

Sin necesidad de pisar el terreno con la piqueta, sino con un instrumento a más de 680 kilómetros de altitud sobre la Tierra, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha logrado identificar más de 14.000 asentamientos humanos prehistóricos en la región del noreste de Siria, donde hace miles de años se situó la civilización mesopotámica.
Los investigadores, Bjoern H. Menze y Jason A. Ur, han utilizado un radiómetro llamado ASTER, que está instalado en el satélite Terra de la NASA, lanzado en 1999 al espacio. Gracias a la gran resolución captada por sus imágenes (de 15 metros), Ur y Menze han conseguido identificar un total de 14.312 asentamientos humanos montados durante los últimos 8.000 años.

Para ello, han determinado las características que debían presentar los suelos que han sufrido actividad humana, así como la huella de infraestructuras del pasado en un área de 23.000 kilómetros cuadrados al norte de Siria, pero sin necesitar de visitar un país que en estos momentos sufre una cruenta represión hacia la población de sus dirigentes.
Sin embargo, fue en esa tierra, el llamado Creciente Fértil, donde hace miles de años los primeros seres humanos comenzaron a asentarse y a dedicarse a la agricultura y a la ganadería para alimentar a una población en aumento. Hoy, de aquel pasado remoto, quedan las pequeñas colinas (tell, en árabe) que fueron sus campamentos de adobe y cierta decoloración en la superficie terrestre producida por los cultivos, que ha captado ASTER desde más allá de la atmósfera.                                   

sábado, 10 de marzo de 2012

El genoma del gorila no aclara qué nos hace humanos

El genoma del gorila es la última pieza de la Piedra Rosetta de la evolución del hombre. Desde que se presentó en 2002 la secuencia de ADN del ser humano, se ha trabajado para descifrar el código genético de los parientes más cercanos, los grandes simios. Primero vino el chimpancé, después el orangután y, ahora, por fin, el gorila.
El ser humano comparte el 99% de la información genética con el chimpancé. Así que se pensaba que en ese 1% se esconde la clave de lo que nos hace humanos. Sin embargo, al comparar el ADN del 'Homo sapiens' con el del gorila se ha descubierto que parte de los genes de ese 1% son similares en humanos y gorilas. De modo que no es ahí donde está la diferencia.


Los genes auditivos asociados con el lenguaje sufrieron la misma evolución ambas especies
La genética siempre le da la razón a la doctora Mary-Claire King. La prestigiosa genetista, descubridora del primer oncogén responsable del cáncer de pecho -el BRCA1- y nominada varias veces al Premio Nobel, ya predijo en 1973, tras analizar la secuencia de aminoácidos de un grupo de proteínas humanas y de chimpancé, que ambas especies eran idénticas en un 99% de su información genética. En 2005, la presentación del genoma del chimpancé confirmó las sospechas de King.
En 1975, en una investigación publicada en la revista 'Science', la doctora iba más allá y concluía que, dado que las secuencias humanas y de los grandes simios eran prácticamente idénticas, lo que diferencia a los chimpancés del ser humano no está en la sucesión de las letras del código genético, sino en cómo, cuándo y por qué se leen estas letras del ADN, es decir en la epigenética, en la regulación de la expresión génica.


En aquel momento, la comunidad científica tenía la mirada fija en la genómica y parecía que la información contenida en el patrimonio genético de cada especie desvelaría todos los secretos de la vida. De forma que no se le concedió a los resultados de Mary-Claire King la credibilidad que merecían. Ahora, el equipo científico dirigido por los investigadores del Wellcome Trust Institute (Reino Unido) Aylwyn Scally y Richard Durbin, que acaba de descodificar el ADN completo del gorila, el último gran simio que faltaba, le ha vuelto a rendir un silencioso homenaje al trabajo de Mary-Claire King.
La esperada confirmación de que la información genética contenida en ese 1% que separa al ser humano del chimpancé es precisamente lo que nos hace humanos, no ha aparecido por ningún sitio. Al comparar el ADN humano con el del gorila los investigadores han comprobado que algunos de los genes presentes en ese 1% son similares en humanos y gorilas. De forma que de ningún modo pueden ser responsables de las diferencias entre el hombre y los simios, como ya adelantó King hace más de 30 años. La clave de la humanidad debe esconderse en las entretelas de la maquinaria de expresión génica, pero aún habrá que esperar para conocerla.


El genoma del gorila en la última pieza genética necesaria para entender la rama evolutiva de los grandes simios. Con él, quedan al descubierto los cuatro grandes géneros del árbol de la evolución humana: el género 'Pan' del chimpancé, el 'Pongo' del orangután, el 'Homo' del ser humano y el 'Gorilla' del gorila. Es cierto que el bonobo también es una especie diferente de gran simio, pero pertenece al mismo género que el chimpancé.
Hasta la fecha el gorila era el gran olvidado de los estudios de evolución humana. Cuando un investigador quería estudiar caracteres humanos muy antiguos usaba el orangután para sus comparaciones y cuando lo que necesitaba era atender a mutaciones más cercanas en el tiempo el modelo era el chimpancé. Pero ahora, el gorila está en primera fila de la investigación en biología evolutiva.

jueves, 1 de marzo de 2012

El "hombre del hielo"

El genoma de Ötzi, el “hombre del hielo” que falleció hace 5.200 años y cuya momia glaciar fue descubierta en los Alpes italianos en 1991, acaba de ser secuenciado. Los investigadores han reconstruido su aspecto y han diagnosticado qué problemas de salud padecía.


El análisis del genoma de esta momia, que en el momento de la muerte contaba con 45 años, ha desvelado que Ötzi medía 1,60 metros y pesaba unos 50 kilos, así como que su grupo sanguíneo era 0, que tenía los ojos marrones y el cabello castaño, y que sufría de intolerancia a la lactosa. Los genes de Ötzi indican que sus ancestros migraron de Oriente Medio y su carga genética guarda similitud con la de habitantes de islas como Córcega y Cerdeña .


Por otra parte, la momia evidencia no sólo una predisposición genética a padecer enfermedades cardíacas sino también síntomas de haberla sufrido en forma de arteriosclerosis -endurecimiento de las arterias-. El dato es interesante teniendo en cuenta que, hace cinco mil años, Ötzi no estaba expuesto a los factores de riesgo que padece la sociedad actual. Además, tampoco era obeso y no tenía una vida sedentaria. “Usaremos los datos de Ötzi para averiguar cómo se desarrollaron en origen las enfermedades cardiovasculares humanas”, ha anunciado el antropólogo Albert Zink, coautor del estudio que publica Nature Communications.
Los científicos también han identificado restos de bacterias del género Borrelia, lo que supone la evidencia más antigua de la enfermedad de Lime o borreliosis, una infección transmitida por garrapatas de patas negras.

Las pulgas 'gigantes' del Jurásico

Hace 165 millones de años, las pulgas que chupaban la sangre de los dinosaurios eran entre tres y cuatro veces más grandes que los parásitos del mundo actual. Así lo ha demostrado el hallazgo en China de nueve fósiles de estas pulgas 'gigantes', cuyo descubrimiento publica hoy la revista 'Nature'.
El equipo de André Nel, entomólogo del Museo de Historia Natural de París, encontró los espectaculares fósiles en las provincias chinas de Daohugou, Mongolia Interior y Liaoning, que datan de dos épocas diferentes, el Jurásico medio (hace 165 millones de años) y del Cretácico inferior (entre 145 y 99 millones de años).


En una época en la que la Tierra estaba habitada por dinosaurios y grandes reptiles, el hallazgo prueba que el tamaño de las pulgas también era significativamente mayor: el cuerpo de las hembras podía medir entre 14 y 20,6 milímetros y el de los machos entre 8 y 14,7 milímetros.
Estas dimensiones contrastan con las de las pulgas actuales, que oscilan entre 0,8 y 5 milímetros, y miden de media 3,5 milímetros.
Los restos encontrados de las 'superpulgas', tanto de hembras como de machos, muestran que tenían un abdomen largo y ancho, una cabeza relativamente pequeña, patas largas y una antena pequeña y compacta, pero carecían de alas.


Sin embargo, su rasgo más sorprendente es su impresionante 'trompa' (con forma de sifón alargado), con la que perforaban la piel de sus víctimas antes de succionar su sangre. Este órgano era más largo en las hembras que en los machos, y visiblemente menor que el de las pulgas de hoy en día. Conservan también algunos rasgos primitivos, en particular unas patas traseras no aptas para saltar.
Estas características sugieren a los investigadores que las pulgas gigantes evolucionaron a partir de la mosca escorpión, una especie alada que habitó en el Cretácico inferior, que tenía una boca similar para alimentarse del néctar de las flores y que se extinguió con la aparición de insectos modernos como los mosquitos o las hormigas.
"La boca y los genitales de las moscas escorpión macho son muy similares a los de las pulgas gigantes, lo que apoya la teoría de que ambas especies están relacionadas y que las pulgas gigantes son moscas escorpiones que evolucionaron para alimentarse de sangre", explicó Nel.
Con motivo de esa adaptación, las pulgas perdieron sus alas y disminuyó el tamaño de su antena y de sus ojos.

El Tiranosaurio rex poseía el mordisco más potente de todos los tiempos

De todos los animales que han caminado alguna vez sobre la Tierra, el mítico Tiranosaurio rex, recreado en películas como la trilogía de 'Parque Jurásico', es el que poseía el mordisco más potente. Así lo demuestra un estudio recién publicado por la revista de la Royal Society británica 'Biology Letters'.
La fuerza de la mandíbula del dinosaurio ha dividido durante años a la comunidad científica, hasta el punto de que algunos expertos han defendido que el mordisco del Tiranousaurio rex era tan débil que el animal debía limitarse a comer despojos de presas muertas.


Una simulación por ordenador ha determinado, sin embargo, que el saurio, que vivió hace 65 millones de años, podía ejercer una fuerza con su mandíbula de entre 20.000 y 57.000 newtons, hasta cuatro veces más que el animal vivo con el mordisco más potente, el águila americana.
El estudio, desarrollado por un equipo de la Universidad de Liverpool, sugiere que el Tiranosaurio rex, que podía alcanzar doce metros de largo y cuatro de altura, era capaz de cazar grandes animales para alimentarse y partir los huesos de sus presas con los dientes.


Los músculos de la mandíbula de los dinosaurios no se conservan entre los restos fósiles con los que trabajan los científicos, por lo que los responsables de la investigación han evaluado distintos modelos posibles de tejido muscular para calcular la fuerza que ejercía la mandíbula de un Tiranosaurio.
Incluso en los modelos en los que los músculos eran más débiles, la simulación por ordenador determinó que la potencia de la mandíbula del dinosaurio era dos veces mayor de la que se había determinado hasta ahora.
"El poder de la mandíbula del Tiranosaurio rex ha sido un tema muy debatido durante años. Los científicos solo cuentan con su esqueleto, ya que los músculos no se fosilizan, así que en muchas ocasiones tenemos que confiar en análisis estadísticos o bien en comparaciones cualitativas con animales vivos", explicó el responsable del estudio, Karl Bates.
Para contextualizar sus resultados, el equipo de Bates calculó la fuerza que ejercerían una mandíbula humana y una de águila si tuviera el tamaño de la de un Tiranosaurio.
En ambos casos, la potencia era mayor respecto a una mandíbula de tamaño natural, si bien el "enigmático dinosaurio gigante" continuaba poseyendo el mordisco más poderoso.
"Nuestros resultados muestran que el rex tenia un mordisco extremadamente potente. Es uno de los depredadores más peligrosos que han habitado nuestro planeta, y su esqueleto y su sistema muscular continuarán fascinando a los científicos durante años", explicó Bates.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Olfato en la evolución de los humanos

El olfato nos hizo más humanos, o al menos favoreció en nuestra especie procesos cognitivos como la percepción o la intuición, según revela un análisis de decenas de cráneos de humanos actuales, ancestros y otros primates liderado por un equipo de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

El trabajo, publicado en la revista 'Nature Communications', lo inició hace años el investigador de origen alemán Markus Bastir, un paleontólogo especializado en el estudio de la morfología de los cráneos humanos para determinar algunas de sus capacidades funcionales. En concreto, en el análisis se compararon 80 cráneos de 'Homo sapiens', 30 de chimpancés y otros 14 de otras especies de homínidos, como los neandertales, 'Homo ergaster', 'Homo erectus' y ' Midpleistocene Homo'.

Los investigadores se centraron en la base del cráneo, que estudiaron en tres dimensiones, y concluyeron que los bulbos olfativos, donde está la estructura que recibe la información del olfato, son un 12% mayor en nuestra especie que en el resto de las especies estudiadas.

"Fue una sorpresa descubrir esta capacidad humana porque los primates no se caracterizan precisamente por su olfato excepcional. Pero estas funciones olfativas superiores están relacionadas con procesos cognitivos, porque nos permiten percibir de modo inconsciente algo del entorno que se integra en los circuitos cerebrales y nos ayuda en la toma de decisiones", explica Antonio Rosas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), coautor del análisis.

Estos bulbos olfativos se sitúan, según explica Bastir, muy cerca de los lóbulos temporales, que también son más grandes en los 'sapiens' y que se relacionan con el lenguaje, la memoria y algunas funciones sociales. "Esta combinación nos permite interpretar que el mayor tamaño tiene una función emotiva y cognitiva y modula actos conscientes y otros que no lo son", argumenta Bastir.

el olfato ha favorecido el desarrollo de algunas funciones sociales que no tienen otros primates. En palabras de Rosas, "nos permite captar un olor indirecto que ayuda a elegir a la pareja, a los amigos y que genera incompatibilidades que tienen que ver más con la intuición que con lo que realmente olemos".

sábado, 19 de noviembre de 2011

Los neandertales fueron 'absorbidos' por los humanos modernos

La desaparición de los neandertales, que vivieron en Europa hace entre 300.000 y 28.000 años, continúa siendo objeto de especulación científica. La teoría vigente hasta hace pocos años, que señalaba que la inteligencia superior de los 'Homo sapiens' provocó su extinción, ha perdido peso a medida que aquellos homínidos han ido mejorando su imagen de especie muy primitiva y sin capacidad de adaptación a su entorno. Ahora, una nueva investigación, realizada con modelos informáticos, ha dado la vuelta a la tortilla y concluye que fueron 'absorbidos' por los más numerosos 'sapiens' porque eran muy similares.

El trabajo, publicado en la revista 'Journal Human Ecology', analiza la evolución biológica y cultural como respuesta al cambio climático durante la Edad de Hielo. Los investigadores, de las universidades de Arizona y Colorado, se centran en las poblaciones de cazadores y recolectores de hace entre 128.000 y 11.500 años. "Nuestros resultados muestran que los neandertales no se extinguieron porque tuvieran un comportamiento menos sofisticado que otros homínidos, dado que eran muy adaptables, sino que fueron víctimas de su propio éxito", afirma Michael Burton, de Arizona.

El equipo utilizó también datos arqueológicos para documentar cómo todos los grupos humanos fueron cambiando su comportamiento en Eurasia Occidental a lo largo de 100.000 años. Analizan cómo la movilidad aumentó a medida que el clima se iba enfriando y era necesario desplazarse en la búsqueda de alimentos. Sus continuos recorridos, según los modelos creados por ordenador, provocó que ambas especies se entrecruzaran muy a menudo.

Los autores defienden que los neandertales eran homínidos muy flexibles y capaces de modificar su comportamiento ante circunstancias muy duras,y que eso es lo que volvieron a hacer cuando se encontraron con la competencia de otra especie. "Es probable que los 'Homo sapiens' les vieran como posibles compañeros sexuales. Como consecuencia, en cierto plazo, se extinguió su población, fueron absorbidos", explica Julien Riel-Salvatore, de Colorado, también coautor del estudio.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

De hace 50 millones de años

Mide la milésima parte de un milímetro. Vivió hace 50 millones de años y Está atrapado en un trozo de ámbar. Era difícil de detectar porque estaba subido encima de una araña, que es la que atrae la atención de todo el que analiza la pieza. Pero aun así, lo han localizado. Es el polizón o, mejor dicho, el autoestopista más antiguo del que se tiene noticia. Un ácaro minúsculo montado sobre el lomo de una araña, a la que empleaba como medio de locomoción, y al que los científicos han hecho ahora un completo retrato en tres dimensiones gracias a las técnicas digitales de escáner.

Los palentólogos que han presentado las imágenes han usado una técnica de diagnóstico conocida por su uso médico, pero que se está revelando como una herramienta muy útil para la paleontología. Se trata de la Tomografía Axial Computerizada o TAC, un sistema de diagnóstico que toma múltiples radiografías de un objeto, desde distintos planos, para reconstruirlo después en una imagen en tres dimensiones elaborado por ordenador.

"El TAC nos ha permitido diseccionar digitalmente el ácaro y separarlo de la araña, para poder ver así las estructuras de su parte baja, que estaban apoyadas sobre la espalda del arácnido y que eran esenciales para poder identificar la especie, pues son la parte más característica del animal" ha afirmado al servicio de noticias científicas Eurekalert David Penney, uno de los autores del trabajo.

Según Penney, que trabaja en Departamento de Ciencias de la Vida de la Universidad de Manchester, "el especimen, que es extraordinariamente raro de encontrar en el registro fósil, es potencialmente el más antiguo conocido de la familia de los Histiostomatideos", un tipo de ácaros que tiene representantes vivos actuales.

El ámbar, que no es más que resina fosilizada, funciona como un archivo de las asociaciones ecológicas del pasado al dejar 'congeladas' en la misma pieza ejemplares de especies distintas que compartían el mismo espacio hace millones de años. El doctor Penney explica lo relevante del pedazo de ámbar que han analizado: "En muchos casos, los organismosmurieron al instante y quedaron preservados con increíble fidelidad, mostrando lo que estaban haciendo en el momento antes de morir. Sin embargo, la mayoría de los fósiles consisten en insectos individuales o bien en unos cuantos de ellos pero que aparecen separados sin que haya una evidencia palpable de que estaban relacionándose entre ellos.