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sábado, 9 de junio de 2012
La NASA descubre un bosque bajo el hielo del Ártico
Es un bosque en medio del desierto helado. Así lo describen, en un comunicado, los científicos que han descubierto, en una expedición de la NASA, que el Océano Ártico se está tiñendo de verde por la proliferación de plantas marinas microscópicas, que son esenciales para la vida en otros mares, pero que no habían sobrevivido hasta ahora en un ecosistema tan frío.
El calentamiento global está, según el trabajo que publican esta semana en 'Science' detrás de un fenómeno que hasta ahora no se había detectado en toda su amplitud.
La expedición ICESCAPE (siglas de Impactos del Clima en los Ecosistemas y la Química del Ártico) exploró las aguas de los mares de Beaufort y Chukchi, en Alaska, a bordo de un rompehielos estadounidense. "Hemos observado una masiva expansión del fitoplancton entre 800 centímetros y 1,3 metros en la capa helada del primer año en el mar Chukchi", aseguran los autores.
Esa capa se extiende en más de 100 kilómetros, un fenómeno que no había sido observado hasta ahora. El equipo ahora lo ha descubierto, ya fue capaz de encontrar hace un tiempo una 'selva amazónica' en medio del desierto de Mojave, en California, como recuerda Paola Bontempi, del programa de Biología Oceánica de la NASA.
Los cambios en el Ártico ya habían sido detectados por imágenes de satélite de la NASA. La expedición tenía como objetivo confirmar los datos, en un lugar de difícil acceso desde tierra.
Hasta ahora se pensaba que estas plantas que tiñen de verde el agua y son la base de la cadena alimenticia marina, sólo crecían después de que el hielo del mar se retiraba, lo que ocurre en verano. El problema, dice el biólogo Sam Laney, del Woods Hole Oceanographic Institution, está en que, igual que un aguacero hace florecer el desierto, la acumulación de agua de deshielo en cortos periodos de tiempo en el Ártico tienen importantes efectos sobre el ecosistema.
La Tierra necesita un plan de emergencia
A lo largo de la historia, la Tierra ha vivido cinco grandes episodios de extinciones masivas asociados a cambios climáticos que han modificado las características de todo el planeta. Un artículo en la revista Nature, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), analiza las fuerzas que “pueden estar dirigiendo” un nuevo cambio en el estado planetario y aporta posibles herramientas para minimizar sus consecuencias.
Las épocas de transición que la Tierra ha experimentado a lo largo de su historia representan sólo un 5%. El resto del tiempo se ha mantenido estable. El último gran cambio tuvo lugar hace unos 14.000 años, cuando el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último periodo glacial. La última edad de hielo había durado unos 100.000 años, mientras que el periodo de transición se alargó poco más de tres milenios. Desde entonces, el planeta ha mantenido unas características más o menos estables hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana.
El investigador de la Estación Biológica de Doñana Jordi Bascompte, que ha participado en el trabajo, afirma que “los humanos estamos provocando cambios que podrían llevar a un nuevo estado planetario; estos cambios parecen involucrar alteraciones en la química de la atmósfera y los océanos, y grandes trastornos en los flujos de energía desde el principio hasta el final de la cadena alimentaria”.
La investigación destaca que la humanidad, por tanto, es la principal promotora de las circunstancias que están motivando este cambio del estado planetario. El incremento de la población está asociado a un mayor consumo de recursos y energía, y a la transformación y fragmentación del paisaje que alteran las condiciones atmosféricas, oceánicas y terrestres que, a su vez, amenaza la supervivencia de la biodiversidad actual.
La tasa de crecimiento anual de la población es de unos 77 millones de personas, casi 1.000 veces superior que la experimentada hace entre 10.000 años y 400 años, cuando se situaba en unas 67.000 personas. El estudio destaca que el incremento de la población ha traído consigo la transformación del 43% de la superficie terrestre en áreas urbanas y agrícolas. Del mismo modo, los humanos controlan el uso de hasta el 40% de la producción primaria mundial, lo que limita el acceso de otras especies a este recurso. A su vez, el consumo de combustibles fósiles ha supuesto un aumento de la concentración de CO2 atmosférico de un 35% y ha provocado un descenso del 0,05 en el pH oceánico.
El impacto del conjunto de alteraciones que está sufriendo el planeta es mayor que la suma individual de cada una de esas alteraciones. El también investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC y colaborador del trabajo Eloy Revilla considera que “si estos impactos directos superan el 50%, incluso las áreas inalteradas del planeta sufrirán las consecuencias”. Según el artículo, “si la tasa de incremento de la población se mantiene y también lo hace el nivel de consumo de recursos, este porcentaje será alcanzado hacia 2025 y llegará al 55% en 2045”.
Minimizar los impactos
Lo que sucederá cuando se llegue a tales niveles de impacto es todavía incierto, pero Revilla opina que “esos porcentajes deberían preocuparnos muy seriamente”. No obstante, se intuyen algunas consecuencias como la pérdida de servicios ambientales. El artículo señala aspectos como una pérdida de productividad en las tierras de cultivo, una menor capacidad de almacenamiento de CO2 y el colapso del stock pesquero.
Para minimizar estos posibles impactos y no superar la barrera de impacto del 50%, el artículo propone las siguientes medidas: reducir la tasa de crecimiento anual de la población y su consumo de recursos asociado, sustituir el mayor nivel energético posible por fuentes renovables, aumentar la eficiencia en la producción de alimentos y mejorar la gestión de las zonas de la Tierra que aún no han sido dominadas por humanos. Según el artículo, la humanidad está en una encrucijada crítica en la que debe decidir si quiere guiar los cambios del planeta o simplemente dejar que las cosas sucedan.
jueves, 10 de mayo de 2012
El mar podría inundar zonas urbanizadas de la costa de Vizcaya durante el siglo XXI
Un estudio llevado a cabo por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Centro Tecnológico AZTI-Tecnalia ha estimado que a finales de siglo las áreas inundables en la costa de Vizcaya podrían triplicar las actuales. Los resultados de este trabajo, publicado en la revista 'Climate Research', son fruto del análisis del impacto de las crecidas extremas causadas por la combinación de las oscilaciones de las mareas y los cambios en el nivel del mar en esta región.
Según este estudio, a finales del siglo XXI, el 50% de las áreas que podrían inundarse corresponden a terrenos urbanizados, tanto residenciales como industriales. "Hemos elegido este área geográfica debido a que disponemos de datos topográficos de gran precisión que han permitido determinar con fiabilidad cotas de inundación y tipologías de las áreas afectadas", precisa la investigadora del CSIC Marta Marcos, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados.
Para desarrollar el modelo de predicción, los investigadores han considerado dos escenarios climáticos posibles de entre los definidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido como IPCC, por sus iniciales en inglés): uno con cambios moderados y otro más negativo.
Para cada uno de ellos, el estudio ha tenido en cuenta los efectos de la subida paulatina del nivel medio del mar por el calentamiento y el deshielo, así como los cambios en las tormentas y su impacto en los niveles del mar extremos (efectos de presión atmosférica y viento). Ambas contribuciones han sido obtenidas a partir de simulaciones de modelos numéricos.
Esta metodología ha permitido establecer los niveles máximos que se prevé alcanzar a lo largo del siglo XXI, bajo los supuestos de los escenarios considerados, con respecto a la situación actual.
"Este estudio da una idea de la variabilidad regional de nivel del mar y riesgos de inundación locales, y por lo tanto proporciona la información necesaria para la formulación de medidas eficaces de adaptación a medio plazo a los cambios extremos del nivel del mar", concluye la investigadora.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Los parques eólicos afectan al clima local
La industria de la energía eólica ha crecido enormemente en los últimos años. En España, esta fuente acaba de superar recientemente su propio récord de producción alcanzando más de un 61% del total de electricidad consumida en todo el país en un momento puntual. Pero este incremento no sólo se ha producido en España. Estados Unidos, por ejemplo, también ha experimentado un rápido aumento de la potencia eólica instalada.
Allí, un grupo de investigadores del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Ambientales de la Universidad de Albany (EEUU) acaba de publicar en la revista 'Nature Climate Change' una investigación sobre el efecto de los parques eólicos sobre el clima local. El equipo, liderado por el investigador Yuanlong Hu, demuestra en su trabajo qué las áreas en las que se encuentran las grandes plantas eólicas la temperatura local aumenta hasta 0,72 grados centígrados cada década comparado con áreas en las que no hay instalaciones de este tipo.
Para llegar a esa conclusión, los autores utilizaron datos satelitales tomados desde el año 2003 hasta 2011 de una región de Texas en la que se encuentran cuatro de los mayores parque eólicos del mundo y los compararon con datos de otros lugares. La principal conclusión a la que llegan los investigadores es que la tierra alrededor de los parques eólicos de nueva construcción se calienta más que las áreas adyacentes, pero sobre todo durante la noche.
viernes, 27 de abril de 2012
Norman E. Borlaug
Norman Ernest Borlaug (Cresco, Iowa, Estados Unidos, 25 de marzo de 1914 - 12 de septiembre de 20091 ) fue un ingeniero agrónomo, genetista, fitopatólogo, humanista, y es considerado por muchos el padre de la agricultura moderna y de la revolución verde.2 Sus esfuerzos en los años 1960 para introducir las semillas híbridas a la producción agrícola en Pakistán e India provocaron un incremento notable de la productividad agrícola, y se puede considerar que es responsable de haber salvado más de 1000 millones de vidas humanas.3 4 Entre sus críticos se destaca que dicho aumento de la productividad implicó un uso masivo de fertilizantes, herbicidas e insecticidas, con grandes consecuencias ambientales.5
Premio Nobel de la Paz en 1970, también se le concedió el Padma Vibhushan, el segundo mayor honor civil de la India.
En 1970, Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz. Colaboró en la creación del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y del Centro de Investigaciones Agrícolas del Noroeste, actualmente Centro de Investigación Regional del Noroeste (CIRNO) dependiente del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícola y Pecuarias (INIFAP), que a su vez depende de la Secretarìa de Agricultura, Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGARPA).
El Mar de Aral ,es un lago endorreico, situado en Asia Central
La superficie del Mar de Aral se ha reducido actualmente en un 60 %, y su volumen en casi un 80 %. En 1960, el Mar de Aral era el cuarto lago mayor del mundo, con un área aproximada de 68.000 km², y un volumen de 1100 km³. En 1998, ya había descendido hasta 28.687 km², el octavo lago del mundo.
En 1987, la disminución progresiva del nivel de las aguas acabó dividiendo el lago en dos volúmenes de agua separados, el Mar de Aral Norte y el Mar de Aral Sur, Aunque se construyó un canal artificial para conectar la parte norte y la parte sur, la conexión se había perdido ya en 1999, debido al cada vez más acusado descenso de las aguas.
Sin embargo, se llevaron a cabo trabajos para preservar el Mar de Aral Norte, incluida la construcción de presas que garanticen la preservación de un flujo constante de agua dulce. En octubre de 2003, el Gobierno de Kazajistán dio a conocer un plan para construir una presa de cemento, el llamado dique Kokaral, para separar las dos mitades del Mar de Aral, de modo que se pueda elevar el nivel del agua en ese trozo del mar original y reducir los niveles de salinidad, el objetivo se logró en 2007. Por razones económicas, el Mar de Aral Sur ha sido abandonado a su suerte. En su agonía, está dejando enormes llanuras de sal, que producen tormentas de arena, que llegan a sitios lejanos como Pakistán y el Ártico y que hacen los inviernos más fríos y los veranos más cálidos.Uno de los intentos de mitigar estos efectos consiste en la plantación de vegetación en el antiguo fondo del mar, ahora tierra firme.
En el verano de 2003, el Mar de Aral Sur estaba desapareciendo más rápido de lo que se había previsto. La superficie está ahora tan sólo 30,5 metros sobre el nivel del mar (3,5 metros más baja de lo que se había previsto a principios de los años 90), y el agua tiene una salinidad 2,4 veces mayor que la del océano. En las partes más profundas del mar, las aguas más bajas tienen mayor concentración de sal que las superficiales, conformando dos tipos de agua que no se mezclan entre sí. Por esto, sólo la parte superficial del mar se calienta en verano, y ésta se evapora a mayor velocidad de lo que cabría esperar. Según estimaciones basadas en datos recientes, la parte occidental del Mar de Aral Sur habrá desaparecido en los próximos 15 años ,mientras que la parte oriental podría mantenerse, de forma precaria, indefinidamente
jueves, 26 de abril de 2012
El cambio climático se puede combatir reciclando emisiones, en lugar de reducirlas
El calentamiento global se puede combatir reciclando dióxido de carbono en lugar de reducir sus emisiones, como pretende la mayor parte de la clase política mundial. Es lo que ha propuesto el Premio Nobel de Química en 2010 Ei-ichi Negishi, que ha participado en el programa ConCiencia que se celebra este año en Santiago de Compostela. Para ello, según ha destacado Negishi en una rueda de prensa previa a la conferencia que impartirá hoy jueves, es preciso dar con el método para que la catálisis sea "rentable" económicamente, pues, aunque se conocen elementos como la plata y el oro que podrían utilizarse en el proceso, su alto coste hace su uso inviable.
Negishi señala a los procesos químicos como vía clave para hacer frente al incremento de población mundial, ante los 7.000 millones de personas que hoy habitan el planeta. Ello, en "competición" -de manera combinada- con los procesos biológicos y naturales, ha precisado.
El científico, por su parte, ha respondido a las pregunta de los periodistas sobre el motivo de que no patentase sus métodos, cuando genera grandes beneficios para las compañías que lo utilizan, con un escueto "prefiero ser premio Nobel que rico". A este respecto, ha comentado que algo que dice a sus alumnos y nietos es que, "si vas detrás del dinero, el dinero te escapará; pero si vas detrás de la excelencia, el dinero te seguirá", algo que, de hecho, le ha ocurrido a él.
sábado, 31 de marzo de 2012
Apagón planetario contra el cambio climático
El calendario del planeta vuelve a marcarse hoy de rojo. Por sexto año consecutivo, cientos de miles de personas de todo el mundo, empresas, gobiernos y centros educativos apagarán hoy la luz durante una hora -de 20.30 a 21.30 horas- en un gesto colectivo contra el cambio climático.
Los organizadores de la iniciativa, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), esperan con esta manifestación social presionar a los gobiernos para que avancen con políticas concretas en la protección del medio ambiente y la lucha contra el calentamiento global.
Más de 100 países de todo el mundo -Libia, por primera vez- se han adherido ya a La Hora del Planeta y dejarán a oscuras sus edificios más emblemáticos, como la Torre Eiffel, en Francia, la Opera de Sidney en Australia o Times Square, en Nueva York. En España, la iluminación desaparecerá de la fachada de La Alhambra, el museo Guggenheim, la Sagrada Familia, el Palacio Real de Madrid o la Mezquita de Córdoba.
Además, como cada año, la ciudadanía también está apoyando la campaña de WWF y 8.500 personas ya han apagado sus bombillas virtuales en la "horadelplaneta.es". WWF también ha lanzado una aplicación en facebook para que los ciudadanos elijan sus compromisos ambientales y reten a sus amigos a participar en La Hora del Planeta.
Algunos de estos compromisos son no usar el coche para distancias cortas, no poner el lavaplatos hasta que esté lleno o usar bombillas de bajo consumo. Otros retos se refieren a eliminar el consumo fantasma del stand by de los aparatos eléctricos, bajar la calefacción a 21 grados y aprovechar al máximo la luz natural.
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